El legendario guitarrista de thrash metal se despide de Megadeth con una gira que sigue avanzando.
Dave Mustaine (San Diego, 1961) es una leyenda del metal. Para empezar, porque fue el arquitecto del sonido de Metallica. Expulsado de la banda, formó Megadeth para tocar todavía más rápido y mejor, y prontó cosechó el respaldo masivo de público y crítica con LPs ya clásicos como ‘Killing Is My Business… And Business Is Good!’ o ‘Peace Sells… But Who’s Buying?’. Superadas adicciones varias y un cáncer de pulmón, solo una enfermedad de los nervios de la mano ha conseguido que se vaya a retirar de los escenarios. «Mejor dejarlo que tocar mal», dice este virtuoso y artífice del subgénero conocido como thrash metal.
Pero antes de nada, debe culminar una gira por todo el planeta. Y que llega acompañada de un álbum homónimo, el decimoséptimo del grupo, que les ha traído un inesperado regalo final: un número uno en las listas estadounidenses el pasado invierno. Y, ojo, que si la enfermedad de la mano de Mustaine termina evolucionando favorablemente, no descarta un regreso, según cuenta a EL CORREO en una entrevista por videollamada.
– Este tour se ha anunciado como el final de Megadeth. ¿Cómo maneja la carga emocional de estar cerrando un capítulo importante en su vida?
– Es duro, ya te puedes imaginar. Pero es que yo tengo una lesión en la mano y no es algo sobre lo que pueda cambiar de opinión… Eso sí, quiero tocar hasta que ya no pueda más. Veremos qué pasa después de la operación, pero sé de muchos casos de gente con mi misma lesión que no ha podido volver a tocar tras operarse.
– Así que prefiere terminar su carrera mientras todavía pueda tocar con soltura y a gran nivel.
– Sí. Si no fuera capaz de tocar bien, no lo haría. Nunca me sentiría satisfecho saliendo a tocar si no estoy dando lo mejor de mí cada noche.
– Además, llega a la gira con un álbum de despedida que ha alcanzado el número uno en las listas estadounidenses.
– Ha sido una locura todo lo que ha pasado con el lanzamiento de este álbum, llegar al número uno ha sido el regalo perfecto para toda una carrera, nunca lo habíamos logrado, estamos en el mejor momento de la banda. Estoy rodeado de unos músicos increíbles y he disfrutado cada minuto de este disco.
– Tras 45 años de carrera, ¿de dónde sigue sacando las ideas?
– De todas partes. Para este disco, ha sido tanto de cosas personales que me van pasando, como de lo que veo, escucho o me cuentan. Si algo me interesa, enseguida armo una historia con ello. Muchas veces, tan solo me hace falta algo de lectura o ver una película en la televisión.
– Su música, siempre un tanto apocalíptica, encaja en estos tiempos tan turbulentos a nivel global.
– Pero en realidad yo me siento feliz en mi vida por muchas cosas. Por mi banda, por la gente que trabaja conmigo y por mi familia. Llevo felizmente casado 35 años, lo cual es todo un logro en el mundo de la música, donde a mucha gente le cuesta mantener algo estable, ya sabes cómo es esto.
– Pues esa felicidad no se refleja mucho en sus letras oscuras y de dura crítica social…
– Puede ser, pero en mis letras al final siempre hay algo de lo que la gente pueda sacar lecciones y aprender. Puedo escribir sobre cosas feas todo el día, siempre que al final ponga un buen desenlace.
– Cuando culmine la gira, y si se confirma que no podrá volver a tocar, ¿echará de menos la carretera?
– Echaré de menos algunas cosas. Pero los viajes, estar siempre de un lado a otro, los frenazos y los baches… No, eso no lo voy a echar de menos para nada. Pero ya veremos lo que pasa. De momento estamos controlando mi mano, a ver cómo evoluciona la enfermedad, y si las cosas cambian, lo haremos saber.
– Si pudiera viajar en el tiempo cuarenta años atrás, a cuando lo echaron de Metallica y formó Megadeth, ¿haría las cosas de la misma manera?
– Si tuviera que hacerlo exactamente de la misma manera para estar donde estoy ahora mismo, diría que sí. Si hubiera alguna forma en la que pudiera cambiar un par de cosas, cambiaría algunas cosas puntuales. Cosas que significan mucho para mí, como cuando murió Gar Samuelson (baterista en los dos primeros discos). Yo sabía que estaba enfermo, pero no pensé que lo estuviera tanto como para morir antes de que volviera a verle, y eso fue muy, muy triste, porque Gar me caía genial. Además, Gar y Dirk (actual baterista) son muy parecidos. La forma en que Gar tocaba la batería y la forma en que toca Dirk es muy exótica y muy poco convencional. Otra complicación fue cambiar a nuestro bajista, pero supongo que tenía que pasar, porque ahora James LoMenzo toca increíble y la gente se dio cuenta enseguida: hemos mejorado en nuestros conciertos y los shows son mejores.
– Siguen tratando de superarse como banda.
– No me conformo con las cosas, siempre voy a querer mejorarlo todo. Y, luego, es que tener a Teemu (Mäntysaari) en la guitarra… Teemu es un monstruo del metal y es mi arma secreta. Trabajamos muy bien juntos. Ojalá le hubiera conocido antes, pero es bastante joven, así que habría tenido que irme de gira con un adolescente (risas).
– Eso demuestra que siempre mira al futuro, en lugar de vivir de las rentas, las nostalgias y las canciones de siempre.
– ¡Pero también tocamos las canciones de siempre! De hecho, para esta gira hemos estado revisando nuestro viejo catálogo, todo nuestro catálogo, buscando canciones que no hayamos tocado en años, como ‘This Was My Life’ o ‘Washington Is Next!’. Hemos rescatado muchas cosas del pasado y creo que es genial porque, cuando hacemos conciertos en una ciudad donde hay dos fechas, no queremos tener que tocar las mismas canciones dos noches seguidas en la misma ciudad.
– ¿Cuántas canciones están tocando en cada concierto?
– Los shows son de 90 minutos. Para nosotros eso son unas quince canciones, tal vez dieciséis o diecisiete, dependiendo de si son temas más cortos o más largos.
– ¿Es consciente de que ha inventado un género musical, el thrash metal, que cambió la Historia del rock?
– Estoy agradecido de que la gente diga eso, la verdad. Es un honor que hablen de uno en esos términos.
– ¿El final de Megadeth significará que se retira de la música?
– Megadeth es una organización muy, muy, muy compleja y atareada. Tenemos un montón de cosas que hacer que no son solo conciertos. Cosas como, por ejemplo, hacer la película para el documental, antes de que saliera el disco, que llevó su tiempo.
– ¿Pero seguirá creando y grabando nueva música?
– No lo sé, pero seguiré involucrado. No vamos a hacer un álbum de estudio, pero definitivamente estaremos involucrados en proyectos, y componer música es tan artístico como tocarla o grabarla. También soy productor discográfico. He producido todos nuestros discos y ahora tengo un disco número uno. Así que puede que trabaje como productor para otras bandas, eso sería genial.
– ¿Qué pasa por su mente cuando mira al público en un concierto y ve a adolescentes y quinceañeros en primera fila?
– Me hace sentir genial. Me siento como un rey. Llegamos a conocer a muchos de nuestros fans cada día a través de nuestro club de fans. Hacemos también ‘meet and greets’ antes y después de los conciertos e incluso firmo y regalo la guitarra que he usado a algún seguidor. Ahí es cuando suelo hablar con los músicos más jóvenes y es muy emocionante.


